Al pisar el puente de Sigriswil, la profundidad de Gumischlucht se hace muy presente. La pasarela colgante une Sigriswil con Aeschlen a lo largo de 340 metros y, con el cielo claro, se ven el lago de Thun y las montañas. La visita puede quedarse en una salida corta, con un paseo por los pueblos al terminar. Si también te apetece bajar a la garganta, calcula esa ruta por separado: el descenso y la subida añaden bastante esfuerzo.
Lo que te espera
- Cruzar de Sigriswil a Aeschlen
- El lago de Thun cuando las nubes dejan verlo
- Pasear por los pueblos después del puente
Antes de ir
Piensa cómo llevas las alturas antes de cruzar. La entrada es de pago y se puede abonar allí; consulta las condiciones en la página oficial. Revisa el tiempo y los avisos del operador y distingue la pasarela del sendero empinado de la garganta.